jueves, 28 de julio de 2016

Síntesis EdE ¿Con quién se indigna Jesús y Por qué?



Se indigna con Satanás (Mt4, 10) Por intentar apartarlo de su misión, de aquello que Dios quiere

Con un espíritu impuro que poseía a un hombre (Mc 1,25-Lc 4, 35) Porque Jesús no quiere que se le reconozca todavía.

Con los fariseos y los partidarios de Herodes (Mc 3,5) Se indigna por la dureza de su corazón, al anteponer la ley a la persona.

Con el aire y el mar (Mc 4,39; Mt 8, 26; Lc 8,24) Los elementos simbólicos que traen el caos al corazón de los discípulos.

Con los discípulos (Mc 4,40- Mt 8,26 – Lc 8,25) Por su cobardía y falta de fe.

Con Pedro (Mc 8,33-Mt 16,23) Jesús lo llama Satanás, porque se comporta como un demonio, quiere apartarlo de la misión que Dios le ha encomendado. También es una manera de devolverlo al sitio que le corresponde, el de discípulo.

Con un espíritu maligno (Mc 9,25-Lc 9,42) Increpa al espíritu maligno (demonio) para que saliera del muchacho.

Con los discípulos, con el padre del muchacho y con la gente en general (Mc 9,19- Mt 17,17 –Lc 9,41) Jesús se enfada con todos ellos porque no entienden nada de lo que ha estado haciendo, no tienen la fe suficiente para comprenderlo. Son según sus palabras una generación descarriada.

Con los que buscan con que acusarlo (Mt 12,34) Se indigna con aquellos que buscan como acusarlo, que tienen el corazón lleno de soberbia y de odio, no acogen el plan que Dios tiene para su pueblo y rechazan el Reino de Dios.

Con los que ocupaban el Templo (Mt 21,12-13-Mc 11,15-Lc 19,45-Jn 2,13) Se enfurece cuando ve que en vez de un lugar de oración el Templo se había convertido en lugar donde comerciar con el beneplácito de las autoridades religiosas.

Con la Higuera (Mt 21, 18-19 – Mc 11, 14) Se indigna con la higuera, como representación del pueblo de Israel. En este pasaje Jesús maldice a los sacerdotes que no dan fruto, a pesar de que el pueblo intenta ser fiel a la escritura.

Con los indiferentes y los no compasivos (Mt 25, 41-43) Dios será misericordioso con aquellos que también lo son con sus semejantes. La indiferencia hacía los que sufren Dios no la olvida.

Con los discípulos por su abuso de poder (Mt 19, 13-14 – Mc 10, 13-14 – Lc 18, 15-17) Los discípulos haciendo gala de su “poder” intentan impedir que unos niños se acercaran a Jesús para ser bendecidos. No querían que lo molestaran unos nadie. 

Con los fariseos y los maestros de la Ley, por su hipocresía (Mt 23, 13-33 – Mc 12, 39-52 – Lc 11, 38-54). Estos ponen unas cargas muy pesadas al pueblo y la gente sencilla que por mucho que se esforzaran no podían cumplir, por lo cual muchas veces eran excluidos del Templo. También porque a veces predicaban una cosa y hacían otra.

Con las ciudades incrédulas (Mt 11, 20 – Lc 10, 13-15) Jesús hizo muchos milagros en Corazín y Betsaida pero su gente seguía sin convertirse.


Con Jaime y Juan por querer vengarse de los samaritanos (Lc 9, 54-55) Porque quieren vengarse de los samaritanos y hacer que caiga fuego del cielo para que se consuman, por no haberlos acogido (prepotencia)

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Jesús se indigna con Satanás y los espíritus impuros, con los fariseos, maestros de la ley y herodianos, con los elementos, con las ciudades incrédulas, con los que no tiene fe, con los indiferentes, con los no compasivos, con los que ocupan el Templo para hacer negocio, incluso con una higuera.
Pero con quien más se enfada es con sus discípulos, sobre todo con Pedro, al que llega a llamarlo Satanás. 
A pesar de haber estado con él durante mucho tiempo, los discípulos todavía no consiguen entender al maestro, no tienen fe: No dejan acercarse a los niños o quieren pedir que baje fuego del cielo para arrasar un pueblo de Samaria.
Con los fariseos y maestros de la ley por su dureza de corazón y porque anteponen la ley a la persona, no han entendido el mensaje de Dios, buscan acusar a Jesús, porque tienen el corazón lleno de soberbia y no acogen el plan que Dios tiene para el pueblo.
En resumen, con todos ellos se indigna porque de alguna manera quieren apartarlo de su misión o se aprovechan de los más débiles, oponiéndose con ello a la construcción del Reino.
La indignación de Jesús es fruto del Amor hacia los hombres, reflejo del Amor que Dios tiene por sus hijos
Todo aquel que se opone a la construcción del Reino, se opone a la voluntad de Dios, que no es otra que la Vida plena de hombres y mujeres: quiere la salvación de todos.

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